Una historia andina de dramáticos cambios ambientales

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Hoja fósil de Berberis del Plioceno. Municipio de Espinar, Departamento de Cusco, Perú. 2015. Foto por Camila Martínez.

Los árboles fósiles en la meseta andina central de Perú cuentan una historia de dramáticos cambios ambientales

por STRI

A medida que la superficie de la Tierra se transforma, ecosistemas enteros van y vienen. La anatomía de las plantas fósiles que crecían en la región del Altiplano andino hace 10 millones de años cuestiona los modelos paleoclimáticos actuales, lo que sugiere que el área era más húmeda de lo que los modelos mencionan.

En una expedición a la meseta andina central, los investigadores del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y sus colegas se sorprendieron al encontrar un enorme árbol fósil enterrado en la fría Pradera del altiplano central. El registro de fósiles de plantas de este sitio de alta elevación en el sur de Perú contiene recordatorios sobre los drásticos cambios ambientales que sufrieron las montañas de los Andes durante los últimos 10 millones de años, aunque no de la manera que sugieren los modelos climáticos del pasado. Los hallazgos de la expedición se presentan en la revista Science Advances.

“Este árbol y los cientos de muestras de madera, hojas y polen fósiles que recolectamos en la expedición, revelan que cuando estas plantas estaban vivas el ecosistema era más húmedo, incluso más húmedo de lo que predijeron los modelos climáticos del pasado”, comentó Camila Martínez, becaria de STRI, quien recientemente terminó su doctorado en la Universidad de Cornell. “Probablemente no exista un ecosistema moderno comparable, porque las temperaturas eran más altas cuando estos fósiles fueron depositados hace 10 millones de años”.

La anatomía de la madera petrificada (permineralizada) que encontraron los investigadores es muy parecida a la anatomía de la madera en los bosques tropicales de baja elevación del presente. De hecho, la altitud de ese entonces era probablemente de solo 2,000 metros sobre el nivel del mar.

Pero ese ecosistema no duró mucho. En la actualidad, la árida meseta intermontana se encuentra a 4,000 metros sobre el nivel del mar.

Fósiles de cinco millones de años de los mismos sitios confirmaron que había nacido el ecosistema de la Puna que ahora domina las altas mesetas de los Andes: las muestras de polen más jóvenes provenían principalmente de pastos y hierbas, en lugar de árboles. El material de las hojas era de helechos, hierbas y arbustos, lo que indica que la meseta ya se había elevado a su altitud actual.

“El registro fósil en la región nos contó dos cosas: tanto la altitud como la vegetación cambiaron drásticamente en un período de tiempo relativamente corto, lo que respalda una hipótesis que sugiere que el levantamiento tectónico de esta región ocurrió en pulsos rápidos”, comentó Carlos Jaramillo, científico de STRI y líder del proyecto.

“El levantamiento de los Andes jugó un papel importante en la configuración del clima de América del Sur, no obstate, la relación entre el ascenso de los Andes, el clima local y la vegetación aún no se comprende bien”, comentó Martínez. “Para fines de este siglo, los cambios en la temperatura y las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono volverán a aproximarse a las condiciones de hace 10 millones de años. Comprender las discrepancias entre los modelos climáticos y los datos basados ​​en el registro fósil nos ayuda a dilucidar las fuerzas impulsoras que controlan el clima actual del Altiplano y, en última instancia, el clima en todo el continente sudamericano.

Las afiliaciones de los autores incluyen: STRI; Universidad de Cornell; CNRS, EPHE, IRD, Montpellier; Universidad Nacional Autónoma de México; Museo de Historia Natural, Lima, Perú; Universidad de Rochester, Rochester, Nueva York; y el Instituto de Tecnología de Florida.

El Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, en ciudad de Panamá, Panamá, es una unidad de la Institución Smithsonian. El Instituto promueve la comprensión de la naturaleza tropical y su importancia para el bienestar de la humanidad, capacita estudiantes para llevar a cabo investigaciones en los trópicos, y fomenta la conservación mediante la concienciación pública sobre la belleza e importancia de los ecosistemas tropicales.

 

Martinez, C., Jaramillo, C., Correa-Metrio, A, et al. 2020. Neogene precipitation, vegetation and elevation history of the Central Andean Plateau. Science Advance, 6: eaaz4724 Doi:10.1126/sciadv.aaz4724. https://advances.sciencemag.org/lookup/doi/10.1126/sciadv.aaz4724

 

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De izq. a der.: Florentino Tunquipa que descubrió y excavó el árbol fósil en su terreno, Rodolfo Salas Gismondi, Carlos Jaramillo, Julia Tejada, Federico Moreno, Camila Martínez. Comunidad San Miguel, Municipio de Espinar, Departamento de Cusco, Perú. 2014. Foto por Rodolfo Salas Gismondi.

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