La inversión extranjera directa (IED) en los países latinoamericanos y caribeños registró en 2003 el cuarto año consecutivo de caída, según revela el estudio "La inversión extranjera en América Latina y el Caribe, Informe 2003", divulgado hoy por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). La región ha recibido de inversionistas de otros países cerca de 36.500 millones de dólares el año pasado, "lo que representa una abrupta disminución del 19% con respecto al 2002", señala el documento.
En su informe la Cepal presenta un panorama de la IED en la región que es un punto de partida para la interpretación de las estrategias empresariales que se aplican en América Latina y el Caribe. El documento se divide en tres capítulos: panorama general y presencia de las empresas transnacionales en la región; búsqueda de eficiencia para la conquista de terceros mercados: empresas transnacionales en Costa Rica, Honduras, Jamaica y República Dominicana; e Inversión y estrategias empresariales en la industria automotriz en Brasil y México.
Estados Unidos es el principal inversionista en la región, con una participación del 32%, seguido de España, con un 19%, de los Países Bajos (8%), Francia (4,5%) y el Reino Unido (3%), según indican las cifras del período 1996-2002. Sólo seis países captaron el 88% de los flujos netos de IED hacia América Latina y el Caribe (exceptuando los centros financieros) en ese mismo período: Brasil (35%), México (23%), Argentina (12%), Chile (8%), Venezuela (6%) y Colombia (4%).
Fuga de capitales y privatización
El área conformada por América Latina y el Caribe ha sido la única región del mundo donde se produjo una caída el año pasado, lo que se explica mayormente por el reflujo inversionista en Brasil y México. La reducción del aporte de recursos extranjeros ocurre desde 1999, cuando ingresaron en la región 88.000 millones de dólares por este concepto, cifra record de inversiones.
Durante los últimos años ha sido América del Sur, especialmente en el área del Mercosur, donde se han producido las mayores caídas de IED. En México y la Cuenca del Caribe los flujos se han mantenido relativamente constantes. Las empresas extranjeras invierten menos en la región, pero los dividendos que giran al exterior no se han reducido.
Entre 1996 y el 2002, el sector de los servicios atrajo cerca del 58% del total de la IED, seguido del manufacturero (28%) y el primario (15%). El énfasis en el sector de los servicios, según la Cepal, explicaría tanto la fuerte expansión registrada en los años noventa como su abrupta disminución. Gran parte de la expansión de IED en servicios se hizo a través de las privatizaciones. A partir del 2001, la IED hacia los servicios empezó a disminuir, con un significativo descenso en 2002, tendencia que se habría mantenido en 2003.
"El análisis de lo ocurrido en la región permite sacar una conclusión importante: los países receptores no sólo deben buscar atraer inversión extranjera directa, además tienen que estar atentos a sus beneficios y costos", advierte la Cepal sobre el hecho de que después de ocurridas las privatizaciones el influjo de capitales externos ha decaído sensiblemente.