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Isaac Yuyo Rudnik --- Adital/ Movimiento Barrios de Pie

Los recientes hechos ocurridos en la IV Cumbre de Presidentes de la OEA, y en el proceso de construcción de nuestra III Cumbre de los Pueblos, dejan sobre el tapete una serie de elementos, que debemos analizar críticamente para que sobre la base de sus conclusiones podamos orientar adecuadamente el accionar de nuestros Movimientos Populares, en el camino de fortalecer la indispensable articulación continental, que nos permita enfrentar unidos y con una estrategia común, la política neoliberal impulsada por Washington para el conjunto del continente.

El camino recorrido

Llegamos a este punto con una valiosa experiencia aquilatada. A lo largo y a lo ancho de Nuestra América, durante la última década y en los diferentes escenarios nacionales, la resistencia de los pueblos a las aristas más agresivas del modelo neoliberal, fue creciendo y ganando en profundidad y extensión, a la vez que se fueron desarrollando nuevos movimientos populares representativos de estas luchas. Y también surgieron múltiples intentos de articulación promovidos por aquellos sectores que desde siempre entendieron la necesidad de globalizar la resistencia. Estas articulaciones fueron ganando visibilidad y se hicieron más "sustentables", en la medida que se fortalecieron los Movimientos Populares que las impulsaron. El envión que les dio instalación definitiva empieza con Seattle y se consolida con la entrada en escena del Foro Social Mundial, como fenómenos que obviamente reflejan un proceso de alcance mundial. Cobran fuerza las campañas, que son una expresión concreta y avanzada de articulación para la resistencia. Así surgieron, la campaña contra el pago de la Deuda Externa primero, y después en un escalón superior, la Campaña Continental contra el ALCA, lanzada durante el Segundo FSM de Porto Alegre.

La resistencia al neoliberalismo se globaliza y se manifiesta en acciones unificadas que trascienden las fronteras nacionales, y el FSM como lugar de encuentro es su más importante plataforma de despegue. Desde Alaska a Tierra del Fuego la Campaña Continental contra el ALCA se convierte en una campaña de campañas.

En el curso de su desarrollo crece y se fortalece la que se va a convertir en la red de redes más importante del continente que es la Alianza Social Continental, se gestan encuentros hemisféricos de la magnitud del que se convoca por cuatro años seguidos desde La Habana, se realizan cientos de reuniones internacionales en las que participan movimientos políticos y sociales, ONGs, asociaciones de intelectuales y representativas de los más diversos sectores, todos los cuales se van incorporando y aportando desde sus posibilidades a la más extensa -en tiempo y espacio- campaña que hemos visto desarrollarse en los últimos años. La lucha contra el ALCA produce así, una movilización de alcance verdaderamente continental, que confronta con la política de recolonización de EEUU, y con los gobiernos de nuestros países que le son funcionales. Esta política de resistencia quedó claramente patentizada en la II Cumbre de los Pueblos realizada en Quebec, en paralelo a la III Cumbre de Presidentes de la OEA. Mientras en la primera se avanzó en la definición de luchar contra el ALCA, en la segunda los gobiernos ratificaron en pleno -con la excepción del de Venezuela que recién asumía- la vigencia del compromiso para su entrada en funcionamiento el 1º de enero de 2005.

Los cambios políticos

Pero los nuevos vientos en la América Latina de los últimos años no se manifiestan sólo en la llamativa aceleración de las luchas políticas y sociales, sino que también se traducen en importantes mutaciones políticas que van evidenciando un cambio relativo en la correlación de fuerzas. En abril de 2002 se produce el golpe de estado en Venezuela que termina con la reinstalación del presidente Chávez como consecuencia de la movilización popular. En enero de 2003 Lula asume el gobierno de Brasil y Kirchner el de Argentina en mayo. En los meses siguientes la llegada de los representantes de los nuevos gobiernos de Brasil y Argentina a las negociaciones del ALCA, produce un vuelco que refuerza la posición que ya venía manteniendo Venezuela, y este proceso empieza empantanarse. Aparecen intentos de salvar las negociaciones con propuestas supuestamente intermedias como el "ALCA de dos pisos", pero en febrero de 2004 primero en Puebla, y durante marzo en dos reuniones seguidas en Buenos Aires, los EEUU no pueden imponer su voluntad ante la firmeza de los países del Mercosur, que en muchos aspectos se van acercando a las posiciones sostenidas por Venezuela.

Durante estas reuniones del Comité de Negociaciones del ALCA, hubo un fluido diálogo que siempre caracterizamos como fructífero -aunque no exento de diferencias- entre los representantes de los gobiernos de Brasil, Argentina y Venezuela y los representantes de los Movimientos que encabezamos la Campaña contra el ALCA, aglutinados en la Alianza Social Continental. Durante el 2003 en Venezuela la derecha sufre un nuevo fracaso, ya que con el apoyo irrestricto de EEUU, había desatado una fuerte ofensiva desestabilizadora sobre el gobierno del presidente Chávez con el paro petrolero que termina con la recuperación plena de PDVSA para los intereses populares. La Revolución Bolivariana se consolida definitivamente con el contundente triunfo del plebiscito del 15 de agosto de 2004. Dos meses después Tabaré Vazquez gana las elecciones en Uruguay en primera vuelta, asumiendo el gobierno en marzo de 2005. Una vez recuperada PDVSA y fortificado su frente interno, el presidente Chávez profundiza su política de integración -bajo la propuesta global del ALBA- mediante la firma de importantes convenios de intercambio, principalmente con Argentina, Brasil y Uruguay, países en los que encuentra respuesta favorable. Objetivamente se va produciendo una confluencia de ideas e intereses entre procesos nacionales de historia diversa, que están en momentos distintos de su desarrollo político, económico y social, y que por lo tanto tienen necesidades diferentes, pero que poseen el común denominador de haber transitado ya el duro camino de la aplicación irrestricta de las recetas neoliberales.

Por eso comparten la decisión de buscar modelos alternativos, para los cuales una integración regional alejada de las clásicas recetas del "libre comercio" al servicio de las transnacionales, es una herramienta indispensable. Integración que se está construyendo en la práctica mediante acuerdos de todo tipo, algunos mas trascendentes que otros, de carácter bilateral o multilateral, que una vez firmados cuentan con el acuerdo del conjunto de nuestros gobiernos o la resistencia de una parte o de ellos, que son mejores o peores, que son descartables o mejorables. Allí están la Comunidad Sudamericana de Naciones, el Mercosur ahora con la aceptación de Venezuela como miembro pleno a partir de diciembre de 2005, la devaluada Comunidad Andina de Naciones, cruzadas por los embates de la insistencia de los EEUU en los TLCs con los que los presiona permanentemente sobre nuestros gobiernos, para condicionarlos y asimilarlos a la continuidad de las políticas neoliberales.

¿Hacia dónde vamos?

Desde marzo de 2004 no hubo más reuniones para reanudar las negociaciones del ALCA, la estrategia de EEUU se concentró en los TLCs regionales o bilaterales.

Consecuentemente la articulación más importante entre los movimientos de nuestros países se concentró en la elaboración de estrategias regionales para resistir estos acuerdos. Así, por ejemplo, se fortalecieron las campañas contra el CAFTA en Centroamérica, y contra el TLC andino en la CAN, con buenos resultados para la potenciación de las luchas. Mientras tanto, en el marco de las contradicciones, alcances y limitaciones que describíamos más arriba, en el sur se fortalece la idea de la necesidad indispensable de una integración regional construida sobre otros parámetros, para consolidar el proceso de crecimiento que hoy alcanza a nuestros países. Las iniciativas regionales se complementan con otras que persiguen la misma orientación, pero que van dirigidas al ámbito global, como es la activa participación de Argentina y Brasil en la ratificación de una dura posición respecto a los subsidios agrícolas en el marco del Grupo de los 20, en camino a la próxima reunión de la OMC.

En este contexto se desarrolla a lo largo del 2005 el proceso de negociaciones hacia la IV Cumbre de Presidentes de la OEA a realizarse en Mar del Plata. Si teníamos en cuenta todos estos elementos seriamente, y hacíamos un seguimiento de cómo se venían desarrollando los diferentes acuerdos y desacuerdos económicos y comerciales, no era muy difícil de prever que esta Cumbre no iba a ser igual a las anteriores, en las que todos los gobiernos en pleno aceptaron disciplinadamente las continuidad de las recetas neoliberales. Recetas, que por otro lado el gobierno de EEUU iban a reafirmar, y que se sintetizan en su insistencia para reanudar las negociaciones para el ALCA. Y si hace un año y medio el Mercosur no aceptó las condiciones de EEUU -ni para el ALCA, ni para el ALCA Light-, ni las que pretende imponerle la Unión Europea en las negociaciones que siguen abiertas para establecer un acuerdo comercial entre los dos bloques, ¿Porque habría de aceptar ahora revitalizar el ALCA, cuando objetivamente se ha avanzado en un proceso de integración regional a través de diferentes vías? Esta confrontación en el marco de la Cumbre de Mar del Plata se venía inevitablemente. ¿Los Movimientos Populares que fuimos protagonistas de la lucha contra el ALCA, no teníamos nada que decir en este debate? ¿El resultado de esta confrontación, que finalmente se dio de una manera cruda y abierta en un debate público entre los propios presidentes, nos daba lo mismo que fuera uno u otro? ¿Es igual para los pueblos del continente que Bush haya fracasado en su intento de hacerle firmar a todos los presidentes la convocatoria a reanudar de inmediato las negociaciones del ALCA, a que lo hubiera conseguido?

La decisión que tomamos en la ASC de no inmiscuirnos en este debate entre los gobiernos, a nuestro entender fue equivocada. Se actuó como si esta discusión nos es ajena, como si fuera una disputa entre sectores que persiguen el mismo objetivo y que simulan una pelea, o que a lo sumo están disputando para ver quien se queda con la parte mas grande del botín obtenido en el saqueo a nuestros pueblos. Es claro que éste no era ni es el caso. Reanudación de las negociaciones del ALCA o no reanudación no es lo mismo, y fue esto último lo que predominó. Y los movimientos debimos participar de lleno en este debate desde la movilización popular apoyando las posiciones levantadas por los gobiernos de Venezuela y el Mercosur que actuaron como un solo bloque. Bloque que emergió fortalecido de esta pelea, y que se convierte en una esperanza para los pueblos de Nuestra América. Bloque del que somos parte Cuba y los Movimientos Populares que luchamos y seguiremos luchando contra el neoliberalismo en todas sus manifestaciones.

Otra América está en marcha

Hoy podemos decir con claridad que no sólo Otra América es Posible, sino que además Otra América Está en Marcha. Los Movimientos de Las Américas que luchamos en estos años contra el neoliberalismo en todas sus expresiones, contamos hoy con gobiernos de esta parte del mundo que en una parte importante comparten nuestros objetivos. Cada uno de nosotros tendrá mayores o menores coincidencias con unos y otros, tendrá mayor simpatía y acercamiento con uno u otro sector de cada gobierno. De la misma manera que al interior de las campañas, de las redes nacionales o regionales, tenemos mas coincidencias con algunos movimientos que con otros, pero todos somos parte de la misma campaña. De la misma manera que al interior de cada Campaña nos esforzamos por impulsar las propuestas que entendemos son las más consecuentes, y a la vez que reafirmamos la unidad, nadie pierde su autonomía ni su libertad de decisión para llevar adelante sus propias acciones, el considerar a estos gobiernos como parte del campo de los que peleamos contra el modelo neoliberal, no significa que debamos acatar nada con lo que no estemos de acuerdo ni callarnos si disentimos.

Por el contrario, preservando nuestra autonomía e independencia de criterio, tenemos la obligación de manifestar siempre los puntos de vista que surgen de las necesidades de nuestra gente, y luchar para que se desarrollen las políticas necesarias para satisfacerlas. La lucha contra el ALCA escribió un nuevo capítulo en Mar del Plata y tuvo como protagonistas a las organizaciones que construimos la Cumbre de los Pueblos, a las decenas de miles de personas que marchamos al estadio a escuchar al Presidente Chávez, y a los presidentes de Venezuela y del Mercosur que le dijeron no a Bush en su propia cara. Esta vez no hubo diálogo ni intento de inteligencia común para unir nuestras fuerzas. No nos tiene que volver a pasar, y para ello la ASC y los dirigentes de nuestros movimientos estamos llamados a jugar un importante rol si entendemos el desafío que tenemos por delante.


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