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Nuestra posición sobre el referéndum Vanguardia Moral de la Patria El Canal que divide nuestro territorio, es herencia ganada por la muerte, el víacrucis, y las jornadas interminables de luchas y sacrificios de incontables generaciones de panameños, que nos permiten que hoy con orgullo afirmemos que “constituye un patrimonio inalienable de la Nación panameña” (artículo 315 de nuestra Constitución). El Canal, por lo tanto, es democráticamente de todos los panameños sin excepciones, y no de una oligarquía regurgitada de un pasado caduco unido a un minúsculo grupo con ínfulas de poseer toda la sabiduría y de ser infalibles en un tema -como el Canal- que nos concierne y afecta a todos. Vanguardia Moral de la Patria -como todos los ciudadanos sensatos, que amamos nuestro Canal por ser parte esencial de nuestro suelo istmeño- podría estar de acuerdo en una modernización de nuestra vía interoceánica. Sin embargo, para poder efectuarla, Panamá antes debe cumplir con el compromiso internacional contenido en el Estudio de las Alternativas del Canal de Panamá de 1993, que exige un Consenso Nacional, que nos compromete textualmente a lo siguiente:”El Gobierno de Panamá tendrá el requerimiento de establecer y definir claras políticas y construir un consenso nacional entre las instituciones sociales y el pueblo en apoyo de los tema de la construcción de la alternativa antes de la fase de su diseño final...” No obstante, la malicia con que nos llevan a un apurado referéndum de un proyecto en que no se ha dado oportunidad alguna de darle cumplimiento al compromiso internacional de un gran consenso nacional, crea la suspicacia real y efectiva de que algo muy tenebroso y funesto nos aguarda a los panameños, y que nos lleva lógicamente a la grave sospecha que el miasma y la podredumbre de la corrupción imperante, harán su agosto con las seductoras sumas multimillonarias envueltas en este megaproyecto y sus cuantiosas tentaciones y estímulos a la deshonestidad y el escándalo. La demagogia -como estilo engañoso e irresponsable de ejercer el poder- ha sido el instrumento fundamental para la promoción del SI. Por ello no podemos dejarnos embaucar con dulces cantos de sirenas sobre 45,000 empleos mañana o 250,000 empleos dentro de 10 años, que es un engaño muy conciente del gobierno y que lo único que van a lograr con eso es crear cordones de más pobreza, en Panamá y Colón, de compatriotas que vendrían del interior del país para despertar de su sueño, desempleados, desilusionados y con las manos llenas de promesas incumplidas otra vez. Tampoco estamos de acuerdo con la estimación del costo de la obra en US $5,250 millones (más un mínimo de US $600 millones, que no quieren incluir, por intereses de préstamos que se necesitarán de los bancos) porque la experiencia con todos los megaproyectos, tanto en Panamá como en el mundo entero, enseña que estos cálculos nunca se cumplen y siempre se quedan cortos. Peor aún: Con la corrupción que nos rodea, no podemos arriesgarnos a que, en esa danza de los millones de dólares, una buena parte vaya a parar a los bolsillos de personas que no han probado ser transparentes y que seguramente hoy se regodean ante la posibilidad de hacer fortuna a costa del país y de los más necesitados. Entonces ese excedente lo terminará pagando el pueblo panameño, ya sea con más impuestos o con menos fondos públicos para educación, salud, vivienda popular, caminos y seguridad ciudadana porque habrá que pagar la nueva deuda, encima de la que ya nos agobia. El 22 de octubre de este año los panameños tendremos derecho de retirar una papeleta que contendrá las dos opciones del referéndum. Analicemos este dilema en sus dos proposiciones contrarias: El SI (en verde) aprueba el antipatriótico paquete que -con demagogia y argumentos falaces- nos pretende imponer el grupo de sabiondos, la oligarquía y el gobierno, que quieren enriquecerse a costilla del canal que sólo pertenece al pueblo, pero lo realmente peligroso y contraproducente, es que seria una decisión irrevocable y un camino de una vía sin regreso posible. El NO (en rojo), en cambio, significa que el tema no se cierra, que queda abierto y que podremos volver a tratarlo en el futuro, cuando se haya ilustrado, discutido y debatido, como debe ser, con todos los sectores y en todos los rincones del país. Cuando se haya logrado previamente un verdadero consenso nacional, tendrá entonces sentido la consulta directa al pueblo. Luego de haberlo consultado internamente, Vanguardia Moral de la Patria fija su posición a favor de votar NO en el referéndum del 22 de octubre próximo. Las buenas oportunidades no se van a acabar porque los panameños nos demos el tiempo debido que creamos necesario para decidir juiciosamente nuestro futuro. No se trata de hacer ciegamente lo que le conviene a otros sino de lo que más le conviene al país y, en consecuencia, a nosotros mismos.
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