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El Gran Caribe Esta SemanaEl horror aterradorde un conflicto por Rubén Silié El mundo ha estado desbordado de noticias acerca de la guerra entre Israel y Hezbollah. Si recordamos bien, esta confrontación se inició como una acción aleccionadora a los grupos que secuestraron a un soldado israelita y lo usaron como rehén para negociar la libertad de los presos políticos palestinos que retiene Israel. Frente a la contundencia de la respuesta israelita, los de Hezbollah ampliaron su acción secuestrando otros dos soldados, en plena faena militar. Acción que Israel entendió como un recurso peligroso para fines de posteriores negociaciones, por lo cual intensificaron y aumentaron los ataques. Frente a esa segunda fase, los de Hezbollah, pusieron a prueba una nueva modalidad de defenderse de Israel con el lanzamiento de cohetes que impactaran directamente en el territorio del Estado Judío. Desde entonces, no se ha detenido el incremento de las represalias, que unos y otros justifican como acción defensiva. Sobresalen el horror y el sufrimiento de la población civil frente a los bombardeos que por lo visto intentan destruir el territorio que alberga a los enemigos de Israel. La intensidad de las incursiones militares se presenta como una operación de tierra arrasada, con la cual se desea que no quede ninguna edificación en pie que pueda servir de refugio a las móviles guerrillas palestinas. Sin entrar a analizar los argumentos de uno y otro, lo que nos interesa es llamar la atención acerca de que nos encontramos frente a otro conflicto característico del siglo XXI, como es el de los grupos no estatales que declaran la guerra a uno o varios Estados. Estos son los llamados "enfrentamientos infraestatales";1 en los cuales tiende a declinar el derecho humanitario, siendo muy alto el número de víctimas procedentes de la población civil. La diferencia en esas nuevas guerras, es que los grupos no estatales se tienen que limitar, por las condiciones en que operan, al un uso restringido de la fuerza, debido a que no cuentan con ejércitos regulares y sus unidades de combate operan en la informalidad, además de cierta limitación en el acceso a los armamentos. Los Estados, sin embargo se pueden beneficiar de la posibilidad de hacer un uso desmedido de la fuerza, primero porque gozan de la legitimidad del poder en sus propios territorios y además porque cuentan con mayores recursos armamentistas. Pero esa ventaja que tienen los Estados frente a los grupos no estatales no debe ser empleada al margen de las consecuencias que esto pudiera ocasionar en la población civil que necesariamente suele ser afectada en ese tipo de conflictos bélicos. El caso que nos ocupa es un ejemplo de uso desmedido de la fuerza, frente a un hecho que a todas luces pudo ser confrontado mediante la "fuerza mínima necesaria", entendiendo por esto "la aplicación mesurada de la violencia o coacción, sólo en grado suficiente para lograr un objetivo específico, y claramente razonable, proporcionada y apropiada; y reducida al objetivo específico y legítimo que se persigue".2 Entendemos que el Estado de Israel ha querido enviar el mensaje de que no tolerará que se imponga el juego al secuestro de sus nacionales, como un recurso de la guerra y también han hecho saber que tienen como doctrina, que nunca abandonarán a uno de sus nacionales en manos del enemigo. Eso lo entendemos. Lo que no se entiende es que desde el principio hayan adoptado la opción de tierra arrasada, devastando la infraestructura y aniquilando la población civil del país anfitrión de sus enemigos. En Vietnam tuvimos un ejemplo de guerra devastadora y sin embargo, fueron las víctimas las que ganaron la guerra, entre otras cosas, porque al final, los aterradores horrores sufridos por la población civil, no solamente indignaron a los vietnamitas, sino al mundo entero que por razones morales condenó enfáticamente las atrocidades de esa guerra; deslegitimando, de ese modo, al ejército devastador.
1. Federico Mayor:" Un Mundo Nuevo". Pág.560 2. Charles Dobbie, citado por Mary Kaldor "Las Nuevas Guerras. Violencia Organizada en la Era Global. Edit. Kriterios Tusquets. Barcelona, 2001. Pág.165
El Dr. Rubén Silié Valdez es el Secretario General de la Asociación de Estados del Caribe. Los puntos de vista expresados no son necesariamente los puntos de vista oficiales de la AEC. Comentarios y reacciones pueden ser enviados a mail@acs-aec.org
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