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Gustavo Pavel: a arte

de los excluidos

por Adital

 

El artista plástico Gustavo Pavel Egüez ha tenido desde el 1999 su carrera marcada por el proyecto del Grito de los Excluidos. En esta entrevista a Adital él afirma que el cartel se volvió una de las herramientas más importantes para la divulgación de la propuesta del Grito con los ejes fundamentales que es por trabajo, vida y justicia. "Yo creo que el cartel en esta campaña volvió a tomar el sentido y el calor que tiene, el sentido artístico que tiene el cartel".

 

Adital - Lo que significa para usted ese tipo de arte, pintar los carteles de un movimiento social tan importante hoy. ¿Usted se siente bien en esa producción artística?

 

Gustavo Pavel Egüez - Soy artista plástico y pintor de murales. Fundamentalmente mi obra está ligada, desde el 1999, al proyecto del Grito Continental de los Excluidos, obra que está desde 1999 en todos los carteles y la propaganda que hace la campaña del Grito de los Excluidos continental. A partir de 1999, lo que se dio es una compulsión de un camino que ya lo venía siguiendo desde mis primeros años como pintor. Yo estoy trabajando hace más de 25 años en la plástica y desde las primeras ocasiones mi propuesta fue crear un arte con vinculación fundamentalmente social y un arte público. Mi predilección para el muralismo fue siempre mi vocación desde mis inicios como pintor. Entonces cuando se dio la campaña y la posibilidad de este acompañamiento simbólico con mis pinturas me sumé a las campañas y desde allí empezó a crecer una grande colección de obras, que son cuadros, que son murales con la temática del Grito de los Excluidos. Algunas de estas pinturas están en los carteles que anualmente promovemos en todo el Continente. No toda la obra del Grito de los Excluidos está en los carteles. Hay una obra que es fundamentalmente más pictórica y muralística. Pero el cartel se volvió una de las hierramentas más importantes para la divulgación de la propuesta del Grito con los ejes fundamentales que es ‘Por Trabajo, Vida y Justicia’. Yo creo que el cartel en esta campaña volvió a tomar el sentido y el calor que tiene, el sentido artístico que tiene el cartel. Es decir, fuera de la publicidad que distorsionó el cartel, el cartel vuelve, en esta campaña, a ser un elemento simbólico y artístico a tal punto de que lo he testimoniado en diversos países donde en las casas más humildes de los cocaleros de Bolivia, de los campesinos en los Andes o en los asentados del MST (Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra), la gente colecciona los carteles. No es un cartel de coyuntura, si no es un cartel simbólico por el imagen artística que posee e se vuelve un acompañamiento estético a la lucha del pueblo en general.

 

Adital - En los carteles que usted crea para el Grito Continental, hace ocho años, ¿hay un mensaje, una idea de fundo que usted quiere transmitir?

 

Pavel Eqüez: Si. Hay preocupaciones generales y también preocupaciones coyunturales en algunos carteles. Si dan, por ejemplo, acontecimientos da Argentina, los cacerolazos, etc. Hay un cartel, en ese año, dedicado a la Argentina. Hay otro cartel dedicado a la interculturalidad que es un eje temático muy fuerte trabajado por movimiento indígena andino y también hay carteles que tocan todos los ejes de la exclusión, quiere decir siempre todas las temáticas abundan pero el cartel trata de simplificar estas temáticas. En el cartel, por ejemplo, del  2006 se reproduce un cuadro de una serie de madres en la guerra. Son preocupaciones que de alguna manera están siempre pendientes, quiere decir, la lucha contra toda forma de exclusión, la posibilidad de crear sociedades interculturales. La diversidad como eje fundamental de la convivencia cultural social, la lucha por la paz, son ejes humanistas en defensa a la tierra, a la vida, a la lucha de los excluidos que son los actores más importantes de este momento en América Latina.

 

Adital - Algunos Carteles suyos tienen un aspecto muy trágico, transmiten la idea de sufrimiento con colores muy fuertes (esa es una característica suya), otros transmiten más esperanza. ¿Sufrimiento y esperanza caminan juntos?

 

Pavel Egüez - También son ritmos diferentes de las luchas de los movimientos sociales. En algún momento la lucha tiene que ser esperanza. El colorido es más cultural de América Latina, desde las culturas negras que son talvez las culturas con más tragedia histórica y hay culturas más alegres que no lograron en la tragedia histórica perder la simbología de la alegría, de la esperanza. Yo creo que para la pintura ha sido también momentos, y momentos difíciles donde no podemos estar ausentes del dolor, es decir no podemos frente a la guerra, frente a los bombardeos, frente a cosas que no están en América Latina pero que nos conmueven inmensamente, entonces yo creo que los movimientos sociales tienen que ser solidarios con lo que acontece en el mundo y los carteles tienen también esos momentos: hay momentos de mayor o menor colorido, de mayor o menor alegría, pero fundamentalmente en la serie de la obra del Grito de los Excluidos, yo creo que ya podemos hablar de una obra con esta temática, una obra que ya no son solamente cuadros aislados, si no que son ciclo pictórico. Un ciclo pictórico y muralístico que de alguna manera va a marcar un momento especial dentro del arte latinoamericano como una posibilidad de reconstruir un arte vinculado al futuro histórico. Y ese futuro histórico está en los movimientos sociales actualmente.

 

Adital - Es un ciclo solamente del movimiento del Grito de los Excluidos o ¿es también un ciclo de su vida?

 

Pavel Egüez -  Va a ser un ciclo de mi vida porque de alguna manera he pintado desde el 1999. Pienso que en algún momento la pintura tendrá que agotarse, pero marcando estas temáticas fundamentales. Y el tema de la campaña creo que no se agote. La lucha por los excluidos es una lucha permanente y mejor que esta lucha sea acompañada por elementos simbólicos, estéticos y artísticos como siempre fue el arte en América Latina desde las culturas pre-colombinas hasta los mejores momentos del arte donde se independiza estéticamente de Europa, como en la revolución mexicana en que el muralismo fue un acompañante de ese proceso, un educador, incluso sobre el tema de la identidad de la cultura, etc. Y quedaron grandes nombres en el arte latinoamericano vinculados a la historia de México. Y en el resto de los países también tenemos Portinari que de alguna manera también trabaja con muralismo dedicado al pueblo brasileño. En nuestros países el Grito lo que ha hecho, es dar continuidad histórica a esta tradición del arte latinoamericano que siempre fue vinculado al futuro, a la esperanza y preocupado por los pueblos del continente.

 

Adital - Las movilizaciones populares en América Latina, que son miles y miles, cuando anuncian una actividad, hacen carteles, pero muchas veces los carteles que no llaman mucho la atención. ¿Lo que usted puede sugerir a los que hacen carteles para los movimientos sociales?

 

Pavel Egüez - El cartel fue banalizado por la publicidad, pero yo creo que hay que retomar el elemento básico del cartel que tiene que ser fundamentalmente de comunicación, que tiene que ser rico en expresión y en algún momento histórico si, son muy buen carteles en América Latina. La Brigada Ramona Parra en Chile, el cartel sobre el cine cubano es un cartel extremamente artístico y simbólico. Hay momentos en América Latina en que el cartel puede ser un gran elemento de divulgación artística. En ese trabajo de los artistas, ellos deben vincularse a los movimientos sociales y dar esa contribución. El artista puede ser un gran aliado en ese efecto de comunicación. Tenemos grandes artistas que, talvez, necesitan de ese espacio para incorporarse en estas luchas y, obviamente, su obra va a aportar un valor nuevo al arte y a la lucha.

 

Adital - O valor de sus carteles llego a ser reconocido en nivel internacional, como en Génova, Italia.

 

Pavel Egüez - El cartel es una forma de divulgación de la pintura. Yo lo que fundamentalmente ago es la pintura. Esa pintura está en diferentes suportes, grandes telas, grandes murales y, en este caso, tamben murales en cerámica. En Génova tuvimos el reconocimiento de ganar un proyecto de la Comunidad Europea y dos de los murales del Grito de los Excluidos están en el Museo de las Culturas del Mundo, en Génova. Creo que sea también un momento histórico importante donde los murales son un sobre la vida y el otro sobre las marchas por la paz. Yo creo que Génova fue en algún momento un factor importante en la lucha por la paz, en la lucha contra el G8, etc. Otro aspecto es que la pintura y en ese caso los murales, son de alguna manera forma de divulgación del arte pública que es también un tema muy interesante porque la gente no tiene necesariamente que ir al museo a buscar la obra de arte, si no que la obra de arte tiene que estar en este caso como los carteles, que entran en cualquier casa, como también murales en espacios públicos. Además hemos hecho una serie de exposiciones itinerantes en varios países con toda la colección del Grito de los Excluidos. Ahora, esta colección supera las cincuenta obras, es una colección que será expuesta dentro del próximo año en varios museos también en Europa y vamos a seguir difundiendo la colección de pinturas junto con las propuestas de campaña del Grito de los Excluidos.

 

 

Gustavo Pavel Eqüez descubrió su vocación por el arte muy joven y a los 14 años fue para el colegio de artes plásticas de la Universidad Central de Quito (1974-77). Dio inicio al atelier de artes plásticas Rupanac, con un grupo de compañeros interesados en el muralismo, y juntos planearon y realizaron exposiciones en plazas y sindicatos. Tuve amistad con dos grandes maestros de la pintura, Osvaldo Guayasamín y Eduardo Kingman. En 1988, fue llamado para colaborar con Guayasamín en el mural del Congreso Nacional de Ecuador.

 

En 1981, a los 22 años, había proyectado su primer mural en mosaico y concreto. En 1984 trabajó en cerámica un mural de 130 metros cuadrados dedicado al libertador Bolívar, cuya cabeza forma el mapa de América que está, hoy, en la Universidad Andina Simón Bolívar de Quito.

 

El primer mural de la serie Grito de los Excluidos es el Cotacahi (1999) que tiene como símbolos más expresivos el gran pájaro blanco de la paz y el pájaro-maíz. Entre sus obras ya están los murales que todos los años Pavel crea para el Grito Continental de los Excluidos y Excluidas.

 

Entre una centena de obras la suya fue escogida en Génova, Italia, en 2004. "Grito por la Paz" y "Grito por la Vida" son paneles cuyos murales fueron realizados en el Castillo D’Albertis, colección del Museo de las Culturas del Mundo. Mariza Bertoli, de la Asociación Brasileña de Críticos de Arte comenta estos paneles con las palabras de la poeta Helena Kolody: "Para quien viaja al encuentro del sol, es siempre madrugada".

 

Vean sus obras en los sitios: http://www.paveleguez.com --- http://ww.movimientos.org/grito  ---  http://www.missiezendingskalender.nl.

 

 

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