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El discutido TLC entre MERCOSUR y Israel
Sobre
el documental: “Curundú” de Ana Endara
por José Ojesto Hemos tenido la suerte de asistir a la proyección de uno de los primeros documentos gráficos editados y presentados públicamente, sobre la realidad social de Panamá en el Siglo XXI. Como sabéis, la poca visión desde las instituciones públicas y privadas a la hora de invertir en el arte y la cultura panameñas se asegura cada día de velar la difusión de historias tan valiosas como la de Keneth, como la historia de Curundú. Menos mal que siempre hay alguien que desde el genio, el respeto y la sensibilidad, se decide a abrir lo que otros cierran, a tirarse a la calle por todos nosotros, y casi al más puro estilo Wim Wenders, cámara en “On” colgada en la espalda, nos regala por fin una visión real del país en el que vivimos, más allá del tópico y la ensoñación, del espejismo y el miedo, del SPA y el rascacielos. La historia de Keneth, representa la gran contradicción que Panamá aún no ha sabido resolver; Tan rica y tan pobre, tan triste y alegre, tan blanca y tan negra, tan fría y caliente, desequilibrio, inequidad. En concreto Panamá es el décimo cuarto país del mundo con mayor brecha de ingreso (entre los que más tienen y los que menos tienen). ¿Cómo es posible que tenga que ser Ana la única que vaya a rescatar el talento de Keneth, o los sueños de todos sus vecinos, de entre los intestinos de Curundú? (“Aquí solo entran cuando ocurren desgracias”). Por más que lo vea me resisto a aceptar que un país con poco más de tres millones de habitantes, y con una renta anual per cápita de 4,600 dólares, se permita el lujo, nunca mejor dicho, de negar las oportunidades y los derechos a sus ciudadanos, como diría Keneth en sus palabras; “Políticas públicas de destrucción masiva”. Las consecuencias de tamaña exclusión son bien conocidas por todos: pobreza, discriminación, estigma, paro, violencia, falta de oportunidades, desnutrición, etc. Deberíamos tener muy presente este prisma a la hora de analizar el problema de la violencia, y por lo tanto los mecanismos para su solución. ¿Pero es que alguien duda que los primeros en sufrir la violencia que nuestro sistema político y económico genera, sean los propios habitantes de Curundú? Es el lenguaje que aprendieron de chicos, pero no es su lenguaje, es el nuestro… cada día se lo exportamos a la fuerza y después los culpamos a ellos. Lejos de justificar cualquier acción fuera de la ley, creo necesario un cambio drástico en la forma en que un Estado trata a sus ciudadanos, y vela por el cumplimiento de sus derechos. Keneth, creo que esto es lo que te lleva a pensar que eres producto del bien y del mal; el mal que la sociedad te enseña, el bien que aprendiste de chiquito, en tu infancia, y por supuesto en la buena gente de Curundú, empeñada en darle a su barrio lo que se merece, y no lo que le ha tocado. Pero no todos los pelados de Curundú tuvieron esa suerte; nacieron a tumba abierta, sin protección familiar, ni comunitaria, ni social, ni nada de nada, bueno si, de la pandilla que les sonrie casi por primera vez, y luego les mata. Y yo me pregunto; ¿Dónde estamos nosotros en esta historia?. De momento y gracias a Ana, a Héctor, a Enrique, a Keneth, y a algún que otro valiente, estamos aquí encajándola como podemos. Sin embargo, me temo que la solución pasa, entre otras cosas, por un Sistema de Protección Integral, cuyos brazos lleguen hasta Curundú, Tocumen, Colón, El Chorrillo, Arraiján, el Tuira, Playón Chico, Soloy, etc., fortaleciendo a las familias y comunidades como entornos de socialización del niño y la niña. Dicho Sistema no será posible sin una buena ley, un presupuesto a su altura, un sistema de información tan integral como la ley, y por último pero no menos importante, la participación activa de la ciudadanía. Y eso no es todo, para que esto llegue a ser una realidad, creo esencial superar una etapa intermedia; la educación de la sociedad panameña, la educación para su desarrollo, me refiero lógicamente al desarrollo humano, y a los derechos humanos que lo sostienen. En este sentido, el material que Ana nos presenta hoy es de incalculable valor. Gracias Ana, y gracias a todos los que han apoyado este maravilloso proyecto. Espero que se difunda hasta la saciedad. También en esta sección:
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