Las
actuales dos grandes tragedias panameñas
por
Guillermo Endara
Resulta
trágico lo que nos ocurre en Bocas de Toro y las tierras altas
y productivas de Chiriquí. Los muertos ya están
acercándose a los más de ocho y los damnificados
sobrepasan los ocho mil, sin contar los daños a las siembras y
cosechas que se pierden precisamente cuando los productores tenían
algunas esperanzas.
Es
una gran desventura nacional que debe llevarnos a todo los panameños
a compartir con las víctimas de estos desastres naturales.
Calamidades como estas son las que deben unirnos a todos los
panameños, no importa nuestros credos religiosos, políticos,
de clase social, y otras cuestiones que usualmente y consolidar una
sola fuerza nacional para enfrentar esta gran crisis nacional.
No
podemos quedarnos indiferentes ante la inmensidad de la tragedia que
nos reclama acción y unidad de todos. Al mismo tiempo no
podemos dejar de señalar lo que ha sido la tragedia que nos ha
acompañado durante los últimos años:
Un
Presidente de la República que le importa un bledo que ocurre
en su país, y se ha dedicado a recibir lo que él
considera “altos honores”, especialmente cuando mañana en
uno de los edificios históricos de nuestra madre patria, se
dedicará a una cena llena de lujos, de oro y plata, y
olvidará, en la práctica, la tragedia que viven sus
conciudadanos.