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Vol.
15, No. 14 |
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en esta sección: Panamá:
muerte en las carreteras, ¿responsabilidad de
quién?
por Héctor Endara Hill Otro terrible “accidente” de tránsito en Panamá cobra la vida de 24 personas y nos recuerda la enorme deuda social en materia de transporte público y seguridad vial que tienen las autoridades panameñas con la población. Hemos escuchado en medios radiales a varias personas que, ante el desastre y la tragedia reciente -compungidos- han apelado a la conciencia individual, al corazón, a la buena voluntad de los transportistas y los conductores para que las cosas cambien. Pues no, así nada cambiará. Los mal llamados “accidentes” en realidad son hechos predecibles producto de la combinación de múltiples elementos que configuran auténticas trampas de muerte en todo el sistema de transporte (público y de carga) y en el sistema vial de Panamá. Estos hechos y los factores que los rodean no se eliminan con llamadas al corazón, o a la conciencia, ni con oraciones. Pintar corazones azules en los lugares de las tragedias es como pintar la epidermis del monstruo que seguirá vigente por mucho tiempo más devorando y destruyendo vidas. Así las cosas, sin dejar de ser cierto que existe una mafia del transporte público –los llamados y odiados “ diablos rojos ”- que se lleva una importante cuota de responsabilidad en los asesinatos cometidos en contra de panameños humildes; existen otros responsables en esta cadena de matarife en que se han convertido las calles y avenidas en Panamá. Compartimos la opinión de medios impresos que han señalado, de diversas maneras, a las AUTORIDADES como la primera y mayor responsable del caos y la barbarie que sufren los panameños en materia de tránsito y transporte. El maldito negocio fácil y el maldito afán de lucro y ganancia son el denominador común de tanta muerte y de tanto desastre. Los ricos dueños de buses (diablos rojos); matones en grande, descargan todo su veneno y presión sobre los empobrecidos y explotados “palancas”; matones “chicos”, para que le arranquen el dinero a los usuarios del transporte público. Las reglas del atraco sobre ruedas están enteramente a favor de los asaltantes y asesinos del transporte. Los matones grandes y los matones “chicos” controlan, manipulan y explotan el negocio del transporte. Hacia las AUTORIDADES… hacia ellas debemos apuntar para que pongan la primera piedra, que nos aleje de las trampas de muerte y de la fábrica de asesinatos y víctimas del trasporte y la inseguridad vial en Panamá. El Ministerio de Gobierno y Justicia y la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre de Panamá tiene la obligación de asumir su autoridad ; urge cumplir y hacer cumplir las sopotocientas normas y reglas de tránsito que son violadas sopotocientas veces por múltiples conductores, especialmente los del transporte público (buses -diablos rojos-, busitos -coster-, taxis, camiones y volquetes). Urge también, la promoción de nuevas y elementales normas y reglas que favorezcan la cultura y la infraestructura vial para disminuir, hasta eliminar, las trampas de muerte en las carreteras, en los vehículos y en las mentes de muchas personas que están detrás del volante. Que los accidentes, sean realmente accidentes y no tragedias prefabricadas por la negligencia y la complicidad de las autoridades con las mafias del transporte y el prevaleciente denominador común de hacer plata, sin importar como, y a costilla de la sangre de inocentes panameños. El actual sistema de transporte y de inseguridad vial está enteramente podrido, mata y asesina de manera rápida y violenta a miles de panameños. Otros cientos de miles más, siguen secuestrados y torturados, sufriendo la muerte lenta, a manos de los matones grandes y los matones “chicos” que se hacen llamar transportistas. Toda la lluvia que está cayendo en el país en estos días y, la que ha caído durante siglos, no será suficiente para lavar la sangre de inocentes víctimas que mancha y recae sobre las autoridades. Queremos ver que las medidas anunciadas por el gobierno se cumplan. La instalación de gobernadores para controlar la velocidad del transporte público y de carga; la eliminación de troneras y calzas en el sistema de suspensión de los buses y camiones, son detalles importantes para enfrentar la guerra declarada por la mafia del transporte, en complicidad con la desidia de las autoridades. La responsabilidad ciudadana en materia de transporte y seguridad vial comienza con la conducta inteligente, amable y conciente detrás del volante. La exigencia a las AUTORIDADES para que cumplan y hagan cumplir la ley debe ser actitud permanente. Las leyes, las normas y las reglas en materia de tránsito y seguridad vial deben garantizar los derechos ciudadanos por encima de los negociados y de los intereses particulares. Acabar de raíz con la práctica de los concesionarios que entregan corredores, autopistas y carreteras desechables que matan panameños y enriquecen compañías extranjeras. CERO publicidad en las carreteras y autopistas porque distraen el manejo y aumentan y contribuyen con los “accidentes”. Que se cumpla con las reglas y estándar internacionales en materia de transporte terrestre y seguridad vial. No más patrocinio de las autoridades a los adefesios de autovías, corredores, carreteras, puentes y autopistas que construyen empresas y empresarios mafiosos acostumbrados a salpicar de coimas a funcionarios y gobiernos. También
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