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Vol.
15, No. 15 |
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También
en esta sección: Presidente
de derecha con un pretendido discurso progresista y una
oposición
con un pretendido discurso progresista pero una conducta de derecha
Contundentes
declaraciones
por Ignacio Iriberri El domingo, 30 de agosto en programa televisivo, el Presidente Martinelli hace contundentes declaraciones y esta mañana en otro programa televisivo la ex candidata presidencial Balbina Herrera responde, colocando a la oposición política del sistema en el tinglado de los dimes que te diré, en la superficialidad de la argumentación, en indicar lo aparente no en lo real, en el señalamiento de efectos que expresan subjetividad no en causas que demuestran objetividad. Las opiniones a la cual toda persona tiene derecho, cuentan con fundamento principalmente por la sustentación que permite develar lo que refleja la realidad y por la credibilidad de quien la expone enriquecida por su ética y trayectoria conductual. Sin entrar en el detalle de las opiniones expresadas por ambas públicas figuras, señalamos lo esencial de ambos discursos. El señor presidente no oculta, todo lo contario confirma su contenido ideológico, como empresario aliado con el libre mercado, léase capitalismo, pero desconforme con el “capitalismo salvaje” frase que se origina del papa anterior, lo cual le dá ese margen políticamente necesario para sacar a relucir todas las prerrogativas, beneficios gananciales súper salvajes, adendas, modificaciones contractuales, actos de corrupción, coimas, que empresarios de sectores de diversas actividades económicas (Zona Libre de Colón, mercado de electricidad, puertos, casinos, Amador, concesiones de terrenos) en componenda con gobiernos anteriores cometieron. A su vez, hace un llamado capitalista, a unir fuerzas empresariales para contribuir con algo de sus ganancias en beneficio de los sectores más necesitados del país. Loable intención del presidente, la respuesta no se hace esperar en una férrea oposición y demagógicas amenazas de cataclismo en la empleomanía por parte de los empresarios de la Zona Libre, los casinos se pintan de guerra, tibias declaraciones por el momento de la Cámara de Comercio en relación a los ajustes fiscales, esperamos las respuesta del cachimbón del patio: el sector bancario. El resultado final de estas escaramuzas entre el gobierno que necesita aumentar el ingreso y fracciones de poder económico, se traducirá en quitarle unos cuantos pelos a la larga cabellera que el reciente terminado crecimiento económico abonó a estos sectores. La contraparte política (PRD), intenta dar la impresión que las continuas denuncias de corrupción a miembros de su cúpula, es un acoso político y exigen el debido proceso, por la injerencia del ejecutivo en el área judicial, (ningún sacristán se acuerdo de cuando fue monaguillo) advierte que las acciones que se están tomando distan de una seria ejecución de gobierno, no es más que una continuidad de la campaña política cuyas consecuencias pueden tener negativas repercusiones para la actividad económica que se dirige y desarrolla bajo la premisa del libre mercado, coinciden ideológicamente en este aspecto fundamental, (libre mercado) con el presidente pero diferenciándose en lo del “capitalismo salvaje" denunciado por el Presidente Martinelli, pero promovido e incentivado por el período perrediano de Martin Torrijos. En resumen tenemos un presidente de derecha con un pretendido discurso progresista y una oposición con un pretendido discurso progresista con una conducta de derecha. Lo real es que el pretendido y aparente discurso progresista de ambos contendientes actuantes políticos en el gobierno y la oposición responden a similar concepción ideológica, con matices circunstanciales y coyunturales. Una diferencia evidente es que el presidente sea parte activa y participativa del poder económico y la cúpula del PRD como de su ex candidata han puesto la política gubernamental al servicio del real poder económico. El auténtico discurso progresista defiende y responde a los intereses populares y se concretiza en las diferentes organizaciones que han mantenido una permanente denuncia de la corrupción , la farsa democrática, la impunidad, que exigen un cambio constitucional que garantice el actuar democrático de ciudadanos e instituciones, justicia social, equidad en lo económico para el beneficio y bienestar colectivo, igualdad de oportunidades y responsabilidad ética. Distinguir el auténtico discurso progresista de aquellos que así se autoproclaman señala el camino para un verdadero cambio y un verdadero cambio solo podrá surgir de la matriz de los sectores populares. También
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2009 por Eric Jackson email: editor@ThePanamaNews.com ó e_l_jackson_malo@yahoo.com dirección
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