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Vol.
16, No. 7 |
También
en esta sección: Cuando nos convocan a un
diálogo
por Raisa
Banfield
Así como ustedes nos hacen llegar exigencias, sugerencias, felicitaciones y mensajes de apoyo para nuestras causas y nosotros al mismo tiempo compartimos noticias posiciones y pronunciamientos, quiero en esta ocasión compartir con ustedes mi posición ante la invitación que nos hicieran los señores de los sindicatos obreros a participar de la reunión de organizaciones que iniciará en pocos minutos. Hay causas que mueven a grupos porque afecta o beneficia intereses de los mismos, eso es válido y légitimo. Para eso existen las agrupaciones gremiales, para fortalecer posturas y lograr beneficios; sin embargo hay causas que trascienden lo particular e incluso lo gremial y van más allá. El tema ambiental tiene esas características. Más allá que el tema ambiental tenga en el mundo entero organizaciones que lo lideran y defienden, cada día el ser humano de todas las edades entiende que es un tema que nos afecta a todos. Es por ello que no podemos, como activistas ambientales o gente dedicada a la materia, no involucrarnos, preocuparnos o incluso liderarlo cuando se hace necesario. En la coyuntura que atravesamos, el proyecto de Ley 77 hoy, a punto de convertirse en Ley de la República -en espera de la sanción presidencial- tiene implicaciones graves en distintos aspectos, no solo para gremios, agrupaciones u organizaciones, sino para la sociedad panameña en general. Como personas que trabajamos en ambiente, no podemos menos que señalar a fondo aquellos temas que nos ocupan, eso no quiere decir que como ciudadanos no nos preocupen y no tengamos algo que decir sobre los otros temas. He aquí en donde debemos sumarnos, como ciudadanos y no discriminarnos por tendencias, o estilos, o malas prácticas de protesta. Acá estamos hablando de un atentado a la institucionalidad democrática de este páis, y del ambiente que es un tema de todos. Es por esto que atenderé a la invitación que nos hicieran los señores de diversas organizaciones gremialistas -que preocupados por las implicaciones de la ley 77- tienen interés de tender canales de comunicación, intercambiar información legal sobre los aspectos lesivos de esta ley y que se pueda lograr al final del día que esta pesadilla de Ley, no sea, al final, más que eso, una mala página de un mal cuento. Para ello, se hace necesario, escuchar sin perder nuestra postura. Sumar, sin perder nuestra identidad, apoyar, sin perder nuestros objetivos y estar convencidos que el país lo cambiamos si deponemos intereses particulares y nos sumamos a los colectivos Esto que escribo es mi postura personal que quise compartir con ustedes, no es para nada la postura organizacional, ni como red de organizaciones. No paso a formar con esto filas en ningún sindicato, ni pretendo llegar acuerdos con nadie ni a nombre de nadie. Pero sí soy una convencida que lo mismo que le pedimos a nuestros gobernantes, que aprendan a escucharnos y conciliar visiones para construir la de país, debemos hacerlo entre nosotros cuando otros sectores de la sociedad no los piden ante una situación tan crítica como la que atravesamos. Algunos les parecerá bueno, otros lo criticarán, pero que bueno es poder tener la posibilidad de hacerlo en democracia. Esto es lo que no podemos correr el riesgo de perder nunca. La marcha blanca convocada por los grupos ambientales, abierta a todos los ciudadanos y la única condición es que se mantenga pacífica y con la esperanza de que el futuro podemos cambiarlo, aún no se ha escrito. También
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2010 por Eric Jackson email: editor@ThePanamaNews.com ó e_l_jackson_malo@yahoo.com dirección
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