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Vol.
16,
No. 11 |
opinionesTambién
en esta sección: El FBI y la criminalización de la disidencia La madrugada
del viernes 24 de septiembre, en las ciudades de Chicago, Minneapolis y St.
Paul, agentes del FBI irrumpieron violentamente a punta de pistola en varios
hogares de activistas contra la guerra, y pasaron horas requisándolos. El FBI
confiscó computadoras personales y portátiles, fotografías y otros efectos
personales. Los activistas recibieron citaciones para comparecer ante un gran
jurado en Chicago. Se trata del más reciente incidente en la actual ofensiva
contra la disidencia en Estados Unidos, que persigue a activistas por la paz
acusándolos de apoyar a "organizaciones terroristas extranjeras". Coleen Rowley
conoce bien al FBI. Fue la agente especial de carrera del FBI que reveló las
fallas de la Oficina en la etapa previa a los atentados del 11 de septiembre.
La revista Time la nombró "Persona del Año 2002". Días después de los
allanamientos en su ciudad natal, Minneápolis, me dijo: "No es la primera
vez que se ve esta escena orwelliana de orientar la guerra contra el terrorismo
hacia grupos pacifistas y de justicia social de Estados Unidos. De hecho esto
comenzó inmediatamente después del 11 de septiembre y hubo dictámenes jurídicos
y de la Oficina del Consejero Jurídico que decían que la Primera Enmienda ya no
controla la guerra contra el terrorismo. Pero aún así, es alarmante que, en
este momento, nuestros grupos humanitarios estén siendo tratados como de algún
modo defensores de terroristas". La casa de Jess
Sundin fue una de las allanadas. Jess fue la principal organizadora de la
marcha contra la guerra en St. Paul, Minnesota el Día del Trabajador de 2008,
que tuvo lugar cuando comenzaba la Convención Nacional Republicana. Describió
el allanamiento: "El viernes por la mañana me desperté al escuchar que
golpeaban fuertemente mi puerta. Cuando bajé las escaleras, había seis o siete
agentes federales dentro de mi casa, donde mi pareja y mi hija de seis años ya
estaban despiertos. Nos dieron la orden de allanamiento y revisaron toda la
casa. Pasaron probablemente cuatro horas revisando todos nuestros efectos
personales, cada libro, papel, nuestra ropa. Llenaron varias cajas y cajones
con nuestras computadoras, teléfonos, nuestros pasaportes. Y cuando terminaron,
como dije, tenían muchas cajas llenas con mis objetos personales y se los
llevaron". Cuando
ingresaron por la fuerza en el hogar del activista Mick Kelly el fin de semana
pasado, los agentes del FBI destrozaron la pecera que tenía en la entrada. El
blanco del FBI esa mañana incluyó no solo a activistas contra la guerra, sino
también a quienes apoyan activamente una política exterior diferente hacia
Israel-Palestina y Colombia. En el allanamiento de Kelly, el FBI buscó todos
los registros de sus viajes, no solo a esos países, sino también de todos sus
viajes dentro de Estados Unidos desde 2000, y todos sus contactos personales. Nadie fue
arrestado luego de estos allanamientos. Nadie fue acusado de ningún delito.
Días más tarde, cientos de manifestantes protestaron frente a las oficinas del
FBI en todo el país. Los
allanamientos sucedieron apenas días después de que el inspector general del
Departamento de Justicia de Estados Unidos publicara un informe titulado
"Revisión de las investigaciones del FBI sobre grupos nacionales de apoyo
a diversas causas". El inspector general investigó la vigilancia e
investigación del FBI de, entre otros, el grupo ambientalista Greenpeace,
People for the Ethical Treatment of Animals (Gente por un Trato Ético a los
Animales), y el Centro Thomas Merton de Pittsburgh. El Centro
Merton fue fundado en 1972 con el objetivo de apoyar la oposición a la guerra
de Vietnam, y continúa siendo un centro focal del activismo contra la guerra en
Pittsburgh. En 2002, el FBI espió una manifestación organizada por el Centro,
afirmando que "personas vinculadas al terrorismo internacional estarían
presentes". Como informa el inspector general, esta afirmación fue un
invento, que luego fue transmitida al Director del FBI Robert Mueller, quien la
repitió bajo juramento ante el Comité Judicial del Senado. La vigilancia
ilegal habitualmente está a cargo de los llamados "centros de
fusión", los misteriosos centros de inteligencia transjurisdiccional de
las "Fuerzas de Tarea Conjuntas contra el Terrorismo", que reúne a
los cuerpos de policía federal, estatal y local, los organismos de seguridad
nacional y agencias militares. Allí parece que es común colocar la etiqueta de
"terrorismo interno" a los activistas. Recientemente,
el gobernador de Pennsylvania, Ed Rendell, tuvo que disculparse públicamente
cuando se reveló que su Director Estatal de Seguridad Nacional, James Powers,
había contratado a una empresa privada para investigar y distribuir información
sobre grupos de ciudadanos involucrados en actividades lícitas. Los grupos, que
se oponían a la extracción de gas natural mediante el método conocido como
"fracturación hidráulica", ambientalmente muy destructivo, fueron
descritos como "extremistas ambientales". Su delito:
proyectar el documental "Gasland", ganador de un premio en el
festival de Sundance. El gobernador
Rendell dijo: "Pido disculpas a los manifestantes contra la planta
Marcellus Shale, pido disculpas a los contribuyentes que participaron en las
protestas, pido disculpas al Festival del Orgullo Gay. Pido disculpas a todos
los nombres que figuraban en esta lista". Volviendo a la
situación en Minnesota, el estado ha sido obligado a liberar a otros ocho
activistas, denominados los "8 de la Convención Nacional
Republicana", que participaron en la organización de las protestas durante
la Convención. Todos fueron arrestados en forma preventiva, antes de que
comenzara la convención, y acusados de terroristas en virtud de la ley estatal
de Minnesota. Desde entonces se retiraron todas las acusaciones de terrorismo
en su contra (cuatro de ellos irán a juicio por otros cargos). Todo esto
sucede mientras el gobierno de Obama utiliza el miedo al terrorismo para
procurar tener mayor autoridad para espiar a los usuarios de Internet y al
mismo tiempo que sucede otro escándalo: El Departamento de Justicia también
reveló esta semana que agentes del FBI hicieron trampa sistemáticamente en un
examen que evaluaba el conocimiento de las reglas y procedimientos adecuados
que rigen la vigilancia interna. Esto es más que tan solo un escándalo por
hacer trampa. Se trata de las libertades fundamentales que son la base de
nuestra democracia, el abuso de poder y la erosión de las libertades civiles. Denis Moynihan colaboró en la producción periodística
de esta columna. Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y
Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org. Amy Goodman es presentadora de Democracy Now!,
noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en
Estados Unidos y el mundo. También
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