¿Qué
pasa en la selva brasileña?
Asesinatos
en la Amazonia
por
Victoria Castiglia
Las
muertes de líderes campesinos y defensores del medio ambiente serían
llevados a cabo por grupos de deforestación ilegal.
La
Amazonia es el pulmón del planeta tierra. Se trata de un ecosistema
formado hace más del 10 mil años en torno al Río Amazonas, lo que
dio lugar a la llamada Cuenca Amazónica. Ocupa alrededor de 600
millones de hectáreas, de los cuales el 60 por ciento pertenece a
Brasil, seguido en extensión por Perú, Bolivia, Ecuador, Surinam,
Guayana, Guayana Francesa, Venezuela y Colombia. A su vez, de las 350
millones de hectáreas brasileñas, el 80 por ciento se trata de
bosques tropicales.
Según
el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE), se
denomina Amazonía Legal al territorio de Brasil ocupado por 775
municipios, en donde en un área de cinco millones de kilómetros
viven alrededor de 24 millones de personas distribuidas en los
estados de Acre, Amapá, Amazonas, Mato Grosso, Pará, Rondonia y
Roraima, Tocantins, Maranhao y Goiás.
Sin
embargo, desde la colonización a la actualidad, la acción humana ha
logrado que la Amazonía Legal pierda alrededor del 15 por ciento de
las selvas originarias. Pero para el IBGE, ha sido en las últimas
cuatro décadas en las que ese proceso se ha acentuado y concentrado.
"Las dos causas principales son sin dudas, la explotación
forestal para el comercio y el interés de los agricultores en
aumentar sus áreas de cultivo", explicó el ingeniero forestal
André Almeida, miembro del Instituto.
La
postura política frente a éste tema ha sido tema de discordia. Por
estos días, en la Cámara de Diputados se aprobó una amnistía en
las multas a los pequeños productores que talaron regiones
protegidas para la actividad agropecuaria. La presidenta Dilma
Rousseff, amenazó con vetar ese artículo del Código Forestal
argumentando que: "El hecho de que tengamos la mayor reserva
ambiental nos impone responsabilidades y determinación cuando se
trata de nuestros compromisos asumidos en nuestra historia".
Sucede
que se ha generado una disyuntiva política en torno a la utilización
del ecosistema de la Amazonía como fuente de producción agrícola y
forestal, y por otro lado su debida preservación. La mandataria
afirmó que "La nación brasileña de forma alguna puede
renunciar a proteger a sus bosques, sus recursos naturales y su
desarrollo económico, y a la inclusión de la población en ese
desarrollo".
Pero
otro gran problema atañe el tema de la explotación de la selva.
Debido al crecienteaumento de deforestación, que al parecer se
realiza en muchos casos de manera ilegal, líderes campesinos y
activistas ambiéntales que venían denunciando los hechos, han sido
misteriosamente asesinados. En consecuencia, desde el gobierno
decidieron desplegar tropas de la Fuerza Nacional de Seguridad, las
Fuerzas Armadas y de las policías Federal y Caminera.
Han
sido cinco los muertos en menos de diez días, y los indicadores
apuntan nada menos que a los grandes empresarios y grupos de la
(de)forestación que, se supone, actuaron frente a las denuncias por
parte de activistas ambientales y líderes campesinos que pugnaban
por la preservación del ecosistema.
Los
asesinatos tuvieron lugar en plena discusión del Código Forestal,
cuando los defensores de la Amazonía se mostraron compungidos por la
amnistía planteada por los legisladores.
Por
un lado, el líder del Movimiento Campesino de Corumbiará, Adelino
Ramos, fue asesinado a tiros delante de su familia por pistoleros que
huyeron en motocicleta. "Dinho", como se lo conocía en la
zona, denunció recientemente a explotadores ilegales de madera en
los estados de Acre, Amazonas y Rondonia y pedía la instalación de
un campamento para campesinos desplazados. A pesar de las continuas
amenazas que sufría, jamás dejó de abogar por éstas cuestiones.
En
el estado de Pará fueron asesinados a tiros José Claudio Ribeiro da
Silva y su esposa María do Espírito Santo, ex líderes del
Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST). La pareja
lideraba un grupo de familias que dependía de la recolección de
caña en la región de Pará y hacía poco que habían declarado que
eran objeto del acoso de industriales que explotaban ilegalmente
maderas. Los asesinos aún se desconocen.
También
en Pará, un campesino identificado como Marcos fue asesinado a tiros
en una emboscada. A Marcos le cortaron una oreja, acción que se le
atribuye de alguna forma a la prueba de muerte que los asesinos deben
llevarles a quienes les han encargado el hecho. La Comisión Pastoral
de la Tierra (CPT) sostuvo que: "la de Marcos fue una muerte
vinculada a la denuncia de la deforestación". A su vez divulgó
una lista de 125 campesinos amenazados de muerte en la Amazonía por
los grupos ilegales.
Ante
la ola de asesinatos de la última semana, la presidenta de Brasil
anunció una operación militar de urgencia "en defensa de la
vida" y que nuclea a efectivos de la Fuerza Nacional de
Seguridad, de las Fuerzas Armadas y de las policías Federal y
Caminera. "El operativo incluirá una acción policial para no
permitir que ocurran nuevos asesinatos y también la investigación
de los crímenes ya perpetrados", declaró el Ministro de
Justicia José Cardozo.
El
ministro sostuvo, además, que desde el gobierno evalúan como grave
la situación generada por los asesinatos ocurridos en la región
norte de Pará, y que todos coinciden en la necesidad de tomar
medidas inmediatas con amplia integración entre las gobernaciones de
los estados y el gobierno federal. Respecto a los cinco casos
puntuales, Cardozo dejó en claro que "se realizará una
investigación y se buscará un castigo ejemplar para los culpables".